• Tercera tribuna mensual de Carlos Bravo Villa, Gerente de la Fundación Renovables, de la cual ASGECO es socio-protector

FundaciónRenovablesEl pasado mes de abril nos trajo la (sin tapujos: grata) noticia de que José Manuel Soria, titular del Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR), dimitía de esta responsabilidad y renunciaba también a todos sus cargos políticos tras las revelaciones de los medios de comunicación sobre sus empresas ‘offshore’.

Sin duda, la dimisión de Soria es una buena noticia desde el punto de vista de la sostenibilidad energética. Aunque, ciertamente, es lamentable que, como expresó Fernando Ferrando, Vicepresidente de la Fundación Renovables, en su artículo “Soria como Al Capone: no será juzgado por su política energética”, el Sr. Soria no haya dimitido por su nefasta labor al frente del MINETUR sino porque sus compañeros de partido y del Gobierno le dejaron caer políticamente a consecuencia del conjunto de meteduras de pata y enormes mentiras que soltó a los medios de comunicación cuando salieron las noticias de sus inconfesadas actividades empresariales en paraísos fiscales.

La verdad es que al ya ex ministro nunca le importó decir mentiras cuando hablaba de energía. Lo triste es que, en nuestro país, mentir en ese tipo de cuestiones, como tantas veces hizo el ministro Soria, p. ej. sobre el coste de la luz, que afectan a la vida diaria de todos los ciudadanos (a veces de forma muy grave, como a aquellos que sufren pobreza energética), no sea motivo para provocar una dimisión. Incluso cuando es el propio ministro el que declaró estar dispuesto a dimitir si alguien le demostraba que había creado un impuesto al sol, asegurando que “en la legislación de autoconsumo que ha impulsado este Gobierno quien pone una placa solar no paga ni la generación ni impuestos ni peajes por lo que autoconsume”. Su descarada mentira quedó sobradamente demostrada en este artículo de Jorge Morales, pero el Sr. Soria no cumplió su promesa. Doblemente mentiroso.

Dimitido Soria, sería el momento de empezar a hacer bien las cosas en materia de energía, incluso en el Gobierno en funciones, con el Sr. de Guindos al cargo del MINETUR, y dar marcha atrás a las regresivas políticas del peor ministro de Energía de la democracia. No es que los anteriores ministros destacaran por su gran labor a favor de las energías limpias, es más, los ha habido muy malos (como su antecesor, Miguel Sebastián), pero la gestión de Soria los ha hecho buenos.

En todo caso, y sin perder de vista que vamos a afrontar en breve unas nuevas Elecciones Generales, ésta debería ser la ocasión para que todos los partidos sin exclusión se pusieran de acuerdo en la elaboración de una Ley para la Transición Energética que permita eliminar los obstáculos de todo tipo que se interponen en la meta de alcanzar un sistema energético eficiente y 100% renovable antes del 2050.

En ese sentido, la Fundación Renovables se pone a disposición de todos los partidos para ayudarles a cambiar nuestro actual modelo energético, principal causa del calentamiento global del planeta, y pasar a un sistema eficiente y 100% renovable, libre de combustibles fósiles y de la energía nuclear.

Una de las medidas que la Fundación Renovables considera imprescindible para llegar cuanto antes a ese escenario sostenible y 100% renovable, es la creación de un ministerio de Energía y Cambio Climático, con todas las competencias en la materia, para por fin poder acoplar eficazmente la política energética del país con la lucha contra el cambio climático. Un ministerio así ya lo tienen en Francia (Ministerio de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía), en el Reino Unido (Ministerio de Energía y Cambio Climático) y en Suecia (Ministerio para el Clima y el Medio Ambiente, que incluye las competencias de energía).

El desastroso caos normativo en materia de energía que ha sido aprobado a instancias del ya ex ministro Soria, ha sido la causa del importante retroceso que ha sufrido España en los últimos años en una serie de parámetros energéticos y ha tenido consecuencias muy negativas en el plano ambiental, económico y social. Una de las consecuencias directas de su nefasta política energética ha sido aumento de los niveles de pobreza energética en el Estado español.

Desde el inicio de su mandato, la política energética del Sr. Soria se basó en aprobar un conjunto de cambios normativos que han ido claramente en detrimento de la sostenibilidad energética y de la lucha contra el cambio climático. Una panoplia de medidas dirigidas conscientemente a torpedear y hundir el desarrollo e implantación de las energías renovables, a impedir el autoconsumo eléctrico, a favorecer al sector de la energía nuclear y tratar de potenciar al máximo la exploración y explotación de yacimientos de hidrocarburos -convencionales y no convencionales- por todo el territorio nacional, en tierra y en el mar. Y todo ello al tiempo que se menospreciaba por completo las inmensas posibilidades del ahorro y la eficiencia energética y la gestión de la demanda y se socavaba cualquier tímido avance anterior en la política energética contra el cambio climático.

Como ministro, el Sr. Soria se empleó a fondo en su misión de cercenar el desarrollo de las energías renovables, algo en lo que, desgraciadamente, tuvo un  notable éxito. Así, consiguió desbancar a España del liderazgo mundial en el campo de las energías renovables, lo que implicó la destrucción de decenas de miles de empleos en ese sector y la desaparición del prestigio logrado a nivel internacional. Ejemplo del daño provocado al respecto es el hecho de que el año 2015 cerró con la instalación de tan sólo 49 MW de potencia renovable de todo tipo (dejando aparte a la gran hidroeléctrica, con la incorporación de los 854 MW de la central hidráulica de La Muela II), toda ella fotovoltaica (de los cuales más de la mitad en instalaciones desconectadas de la red), y únicamente 58 MW en 2014 (16 de ellos aislados de la red). Desde el año 2000, esta última legislatura es la que menos potencia eólica ha instalado (sólo 1.932 MW).

El pasado 22 de abril, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, España suscribió el acuerdo climático adoptado en París a finales de 2015, asumiendo así como país el compromiso de sumar esfuerzos para mantener el aumento de la temperatura media del planeta por debajo de 1,5 ºC y reducir a cero las emisiones de CO2 lo antes posible.

Todos estábamos esperando a que Soria dejara de ser ministro para que empezaran a cambiar las cosas. Ojalá todos los partidos estén a la altura de las circunstancias y, cumpliendo nuestros compromisos internacionales, emprendamos decididamente el camino hacia la sostenibilidad energética.