Al evaluar el segundo informe anual sobre los avances hacia la Unión de la Energía, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) instó a la Comisión Europea a «volver a los fundamentos»: «No debemos perder de vista la razón por la que estamos haciendo todo esto. Lo hacemos para los ciudadanos y las empresas, y en beneficio de la sociedad en su conjunto», afirmó la ponente, Tellervo Kylä-Harakka-Ruonala (FI, Grupo de Empresarios). El seguimiento de los progresos debe centrarse en indicadores concretos, como los precios de la energía, los datos de producción industrial, la creación de empleo y la reducción de las emisiones, precisó el CESE. El CESE también animó a la Comisión a tomar medidas para mejorar la huella de carbono de la Unión Europea, un indicador que refleja todos los efectos positivos de una actuación sobre el medio ambiente. Se espera que, durante la próxima década, las emisiones de la UE se reduzcan hasta aproximadamente el 5 % de las emisiones mundiales. «Pero aún nos queda el 95 % restante», declaró la ponente. «Europa debe esforzarse por exportar sus sistemas y productos con bajas emisiones de carbono hacia el resto del mundo. Esto nos permitirá luchar contra el cambio climático, no solo en Europa sino en todo el mundo».

Las nuevas normas propuestas por la Comisión Europea para conseguir que el mercado de la electricidad de la UE sea compatible con las energías renovables fueron objeto de otro dictamen, aprobado por el CESE en su pleno del mes de mayo. Al tiempo que acoge con satisfacción el paquete de medidas, el Comité subraya que se necesitan mayores esfuerzos: «El CESE apoya el derecho de todos los consumidores —la industria, las empresas y los hogares privados— a producir, almacenar y comerciar ellos mismos la energía. Las comunidades locales también deben tener derecho a crear, desarrollar o alquilar redes locales. Pero se precisan normas más específicas para poder ejercer estos derechos», afirmó el ponente, Alfred Gajdosik (AT, Grupo de Actividades Diversas).

La descarbonización también es motivo de preocupación, por la necesidad de integrar en los precios los costes externos de la producción convencional de energía, por ejemplo los vinculados al cambio climático y a los efectos adversos para la salud. Si no se «internalizan» estos costes, las energías renovables se encontrarán en una situación de desventaja competitiva. La adopción de un régimen fiscal adecuado contribuiría a orientar las inversiones hacia la electricidad verde, afirmó el ponente.

 

Fuente: CESEinfo