En el marco de la audiencia e información pública abierta acerca del Anteproyecto de Impuesto sobre determinados servicios digitales, hemos expresado desde la Asociación General de Consumidores, ASGECO, las siguientes observaciones:

 

  • Tememos que el establecimiento de esta tasa, o cualquier tasa similar, a un sector económico determinado, bastante concentrado, y dominado por empresa de fuera de la Unión Europea, se repercute directamente en los consumidores, encareciendo o dificultando su acceso a servicios en constante evolución y de particular incidencia en el mercado así como su vida cotidiana.

 

  • Resaltamos las declaraciones de la Comisaria de Competencia de la Unión Europea, Margrethe Vestager, que llamaba hace una semana a lograr un acuerdo «global» sobre la fiscalidad aplicable a las empresas de servicios digitales como la mejor opción. Países como Suecia, Dinamarca o Irlanda se oponen tangentemente al impuesto mientras Alemania o Francia abogan por que haya consenso dentro de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Nos preguntamos en esta situación el interés y las consecuencias que podría tener esta medida sobre el desarrollo específico del sector en España.

 

  • Recelamos de la pertinencia de aplicar un impuesto unilateral en una economía globalizada, particularmente en un sector tan sensible y promotor de verdaderos ‘ecosistemas’ que benefician a muchas iniciativas nacionales, en competencia para ofrecer servicios innovadores, creativos o solidarios a los consumidores.

 

  • Nos preguntamos acerca de la factibilidad técnica de este impuesto más allá del ‘éxito’ mediático de su anuncio.

 

  • Estamos comprometidos con el desarrollo de una oferta digital genuina en España, en consonancia con estándares internacionales. Fuentes europeas establecen que en el año 2018, los desarrolladores de aplicaciones de la UE serían de alrededor de 2,8 millones, siendo España es uno de los Estados miembros entre los 20 primeros países con más desarrolladores. Nos preocupamos tanto por el empleo de los desarrolladores españoles, como por la cantidad y calidad de los servicios ofrecidos a los consumidores.