• Su primera presentación tuvo lugar este lunes en el marco de la II Jornada de Diálogo sobre Responsabilidad para la Sostenibilidad: “Economía del Bien Común (EBC) y Universidad: Nuevos Valores”, organizada en Madrid por la Asociación General de Consumidores, ASGECO Confederación, la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y el digital de la enseñanza superior ibercampus.info.
  • En este acto, Christian Felber insistió en que no podíamos “considerar exitosa una empresa que destruye el medio-ambiente o dañe los derechos laborales por el simple hecho que genera beneficios financieros”. (puede ver un vídeo suyo aquí)
  • Por su parte, Carlos Trias comentó que el principio bien asentado en las políticas de la Unión Europea de ‘el que contamina paga’, debería conducirnos a ‘el que no contamina o descontamina recibe recompensas’. Esta lógica tan rotunda coincide con la propuesta de Christian Felber sobre la Economía del Bien Común, que demanda pasos más comprometidos en las políticas de Responsabilidad Social Empresarial, superando la autorregulación, exigiendo la evaluación externa de resultados y generando un reconocimiento por parte de las administraciones públicas para aquellas empresas que evidencien mejor comportamiento”. (puede ver un vídeo suyo aquí)

dictamenEl CESE considera que el modelo de la EBC “está concebido para incluirse en el marco jurídico europeo y nacional con el fin de avanzar hacia un mercado único europeo a través de una economía más ética basada en los valores europeos y los logros de las políticas de responsabilidad social, creando además sinergias encaminadas a su reforzamiento”.

El dictamen resalta que la Economía del Bien común se apoya en las organizaciones de la sociedad civil, las empresas y las universidades, y “se considera un modelo viable que refuerza los valores europeos y la cohesión social, a la vez que fomenta un sistema económico responsable”.

En consonancia con la Estrategia Europa 2020, propone la transición hacia un «mercado europeo ético» que promoverá la innovación social, elevará la tasa de empleo y será beneficioso para el medio ambiente.

Para eso, el «mercado europeo ético» podía construirse mediante la aplicación de varias estrategias: indicadores del bienestar y el desarrollo social más allá del PIB, como el Producto del Bien Común y los Balances del Bien Común; políticas destinadas a reconocer a las empresas que contribuyen en mayor medida al bien común, como la contratación pública ética y la promoción del comercio interior ético; promoción del comercio exterior ético, como la «marca Europa»; fomento del consumo ético y sensibilización entre los consumidores europeos; diversificación del ecosistema financiero promoviendo redes de bancos éticos y mercados de valores en toda la UE; etc.

El CESE acaba exigiendo a la Comisión Europea que, en el marco de la estrategia renovada de RSE, lleve a cabo un salto cualitativo que recompense –en términos de contratación pública, acceso a los mercados exteriores, ventajas fiscales, etc.– a “aquellas empresas que puedan demostrar un mayor rendimiento ético”.