• Tanto en la innovación científico-técnica como en la innovación social, la información es un elemento clave desde todos los ámbitos, y para todos los actores sociales que intervienen en los procesos de consumo. 
  • Cuánto más incierto es el escenario al que nos arrastra la innovación tecnológica, por ejemplo, en materia de Inteligencia Artificial, más necesario se hace abrir espacios y marcos para la reflexión, la información y la legislación. 
  • Es preciso transformar los esquemas jurídicos actuales y establecer otros más actualizados y globales ante los constantes cambios tecnológicos que atravesamos. 
  • Los consumidores, aunque con un papel más activo en la sociedad actual, necesitan contar con fuentes de información seguras y contrastables, y articular estrategias colectivas. 
  • Las asociaciones de consumidores promueven la colaboración y corresponsabilidad.
     
  • Existe una fuerte demanda de información de parte de los consumidores, pero no siempre está disponible, comprensible o contrastable.

 

MADRID, 7 de noviembre de 2018 – Las aceleradas transformaciones que tienen lugar a partir de la innovación tecnológica resaltan un elemento de vital importancia para asumirlas de manera regulada y segura como sociedad: la información. En este tema se ha centrado principalmente el II Congreso “Innovación, RSC y Consumo”, convocado por la Asociación General de Consumidores, ASGECO, con la colaboración de la Cátedra Google sobre Privacidad, Sociedad e Innovación, la Universidad CEU San Pablo, Ecoembes y el medio Corresponsables, y que ha contado con la presencia de representantes de la administración pública, empresarios, organizaciones de la sociedad civil, consumidores y estudiantes.

Este Congreso, celebrado el día 6 de noviembre en el Salón de Grados de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, tuvo como objetivo reflexionar y debatir sobre el papel de la información en el ámbito de la innovación y el consumo responsable, en la promoción de una sociedad sostenible.

Desde la propia inauguración del Congreso, quedó planteado un problema fundamental al que nos enfrentamos a día de hoy: la gran complejidad que implica legislar el avance sin precedentes de la industria tecnológica. En este contexto, el Doctor José Luis Piñar, Catedrático de Derecho Administrativo y Titular de la Cátedra Google sobre Privacidad, Sociedad e Innovación, destacó el reto desconocido al que se enfrenta la humanidad: “nunca antes la innovación había permitido tratar tanta información mientras hace saltar por los aires los parámetros de espacio y tiempo en que está acostumbrado a vivir el ser humano”.

Por su parte, María Álvarez Caro, Manager de Políticas Públicas y Relaciones Gubernamentales de Google en España y Portugal, hizo hincapié en la necesidad de contar con una “innovación responsable que respete la privacidad”. Según Álvarez Caro, “los retos que plantea la innovación requieren de soluciones interdisciplinares que tengan en cuenta a los distintos agentes sociales”.

“Sabemos que el consumidor tiene que informarse, pero también sabemos que en este escenario de la innovación tecnológica es algo verdaderamente complicado”, reconoció Alicia Menéndez González, Subdirectora General de Arbitraje y Derechos del Consumidor de la Dirección General de Consumo del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. “Es por ello que la administración trabaja para mantener el alto nivel de protección del que el consumidor disfruta en nuestro país”, añadió.

Sobre la información, en especial sobre los datos que cedemos los propios consumidores y sobre la actualidad del debate acerca de la protección de esos datos, profundizó la primera mesa redonda de la jornada: “Innovación y consumo: seguridad de la información e Inteligencia Artificial”. En ella, María Álvarez Caro basó su intervención en la ampliación de las capacidades y en la mejora de los productos que Google ha podido realizar gracias a la innovación basada en el uso de datos y la Inteligencia Artificial. Además, subrayó, “la Inteligencia Artificial debe regirse por varios principios, entre ellos: constituir un beneficio para la sociedad, evitar discriminaciones injustas o someterse a un desarrollo testado que certifique su seguridad”; todo ello cumpliendo con criterios de rigor intelectual y con los principios de privacy by design.

En su intervención, el Profesor Piñar reflexionó acerca de la conjugación entre innovación, derechos de los consumidores e Inteligencia Artificial. El Titular de la Cátedra Google también abogó por el necesario diálogo entre Derecho, Técnica y Ética para definir el futuro de la Inteligencia Artificial. Por último, sobre el Reglamento General de Protección de Datos, el Catedrático destacó el alcance y la repercusión de la normativa, que desde el 25 de mayo de 2018 afecta a destinatarios que constituyen “prácticamente toda la humanidad”.

Por su parte, Manuel Ignacio Feliú Rey, Catedrático acreditado de Derecho de la Universidad Carlos III, señaló la importancia de pararse y reflexionar qué nos ofrece la Inteligencia Artificial y entenderlo como una oportunidad que nos hace replantear la propia condición humana. Esta reflexión tiene que servir para prevenir errores del pasado y actualizar el esquema jurídico en materia de Inteligencia Artificial, de forma tal que se puedan regular sus consecuencias. En este sentido, declaró: “La presencia de las organizaciones de consumidores en el ámbito de la información y la formación es primordial”.

La segunda mesa redonda del Congreso, bajo el título “Innovación y consumo responsable: el valor de la información” se dirigió más hacia la innovación social y los diferentes tipos de emisores de información imprescindibles para el consumidor. Aquí se habló de la importancia de la RSC/RSE para la transparencia y la aportación de información útil a los consumidores, y del trabajo de organizaciones como Ecoembes y el Foro social de la Industria de la Moda en España.

Mercedes Díaz Cobo, Responsable de Relaciones Institucionales de Ecoembes, aseguró que “Ecoembes somos todos” y explicó la labor intermediaria de esta organización, que pone en contacto a las entidades locales de recogida de residuos con las empresas envasadoras, señalando que en todo este proceso los verdaderos protagonistas somos los consumidores y que un factor clave para una gestión sostenible de los residuos es la concienciación y la información.

Posteriormente, Orencio Vázquez Oteo, Coordinador del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, aportó un detallado resumen sobre la RSC/RSE, con énfasis en la información que se aporta desde las empresas y la transparencia: “¿Hay demanda de información por parte del consumidor? Según un Eurobarómetro sobre estos temas que se realizó en 2013, sí, pero a la vez hay un nivel de desinformación muy importante por parte del ciudadano, que en España alcanza el 77%”, explicó Vázquez. “Después de muchos años de trabajo, se ha aprobado una directiva comunitaria en este sentido que se ha expuesto recientemente aquí en un Real Decreto, y es una luz en cuanto a la posibilidad de que contemos cada vez con más información y a que el mercado pueda funcionar no solo en base a parámetros económicos sino también sociales y medioambientales”.

Por su parte, Isidor Boix Lluch, del Foro social de la industria de la Moda en España, explicó el papel de esta organización, que tiene como objetivo coadyuvar a que la industria española de la moda contribuya a la “sostenibilidad social, ambiental y económica” en todas las fábricas de sus cadenas de suministro, en el consumo desde su cadena de distribución y en su práctica fiscal: “Para ejercer de verdad la RSE ésta no puede ser una actividad unilateral, sino que debe tener un resultado contractual. En la medida en que se pase de la unilateralidad a la contractualidad se pasa de la denuncia a la corresponsabilidad, o para simplificar: del grito a la participación”.

Para clausurar este II Congreso, José Ángel Oliván García, Secretario General de ASGECO Confederación, resaltó que “los consumidores son conscientes de la necesidad de adaptarse a estos nuevos escenarios, pero exigen también que las empresas y las administraciones actúen con responsabilidad, más allá del discurso tranquilizador. Las asociaciones de consumidores quieren ser parte de este empoderamiento del consumidor, asumiendo un papel de vulgarización y puesta en relación de todos los agentes sociales interesados, en pro de una colaboración y corresponsabilidad constructiva”.