VULNERACIÓN Y PÉRDIDA DE DERECHOS

TODOS LOS CONSUMIDORES TIENEN, ENTRE OTROS, DERECHO A LA PROTECCIÓN DE SU SALUD Y SEGURIDAD, DE SUS INTERESES ECONÓMICOS Y SOCIALES Y A LA REPARACIÓN DE LOS DAÑOS Y PERJUICIOS OCASIONADOS. CON LA ADQUISICIÓN DE PRODUCTOS FALSOS O DE IMITACIÓN ESTOS DERECHOS NO SÓLO PUEDEN VERSE VULNERADOS SINO QUE SE CONTRIBUYE AL FOMENTO DE PRÁCTICAS DESLEALES, A LA DESTRUCCIÓN DE EMPLEO, A LA EXPLOTACIÓN LABORAL Y A LA PROLIFERACIÓN DE MAFIAS Y REDES DE CRIMEN ORGANIZADO.

Los consumidores, con sus decisiones de compra, dan rumbo al mercado y a la economía. Un consumidor que es consciente de su poder, de sus derechos y obligaciones, que sabe lo que necesita, lo exige y asume las consecuencias de su modo de consumir, por ello es responsable de detener y denunciar estas prácticas nefastas no sólo para él sino para el conjunto de la sociedad.

Derechos de los consumidores y usuarios: (Afectan principalmente al usuario que compra y/o usa el producto).

  1. Protección de su Salud y Seguridad: muchos de los productos falsificados que circulan son potencialmente peligrosos tanto para la salud como para la seguridad de los consumidores y usuarios, pudiendo causar graves accidentes o lesiones, y en ocasiones pudiendo producir el fallecimiento de las personas que hacen uso de ellos. Un claro ejemplo serían tintes tóxicos en la ropa prohibidos en Europa.
  2. Protección de sus intereses económicos y sociales: Las carencias y deficiencias de este tipo de productos con respecto a los originales ocasionan perjuicios económicos a los consumidores por presentar defectos de calidad en cuanto a su composición así como menor durabilidad. Por ejemplo un producto falso que nunca llega a funcionarReparación de los daños y perjuicios ocasionados: Ante cualquier deficiencia o deterioro que puedan presentar las copias o falsificaciones el consumidor se ve imposibilitado de ejercer su derecho a que el producto sea reparado o sustituido ya que los productos carecen de las garantías que establece la ley. Un ejemplo sería un producto de mala calidad que se rompe antes de lo previsto causando lesiones o accidentes.
  3. Derecho a la información: La información contenida en el etiquetado de estos productos presenta, habitualmente, múltiples deficiencias en cuanto a los componentes, idioma, datos identificativos del fabricante, etc. por lo que no es posible disponer de una información suficiente, veraz y contrastada. Se ve claramente al desconocer si el producto es apto para menores o no recomendado para personas con determinadas alergias.

Derecho de Propiedad Industrial: (Afecta a toda la sociedad: consumidores, vendedores, empresarios, productores, diseñadores, I+D, desempleados, servicios sociales, etc.)

Es un conjunto de derechos que posee una persona sobre una invención (patente o modelo de utilidad), un diseño industrial, o un signo distintivo (marca o nombre comercial). Constituye el derecho a utilizar la invención, diseño o signo de forma exclusiva, así como el derecho a prohibir a terceros el uso de dicho diseño sin autorización del titular.

Los productos falsificados vulneran este derecho al imitar y utilizar de forma ilegal las marcas y los diseños de producto, apropiándose ilícitamente de la propiedad industrial del titular y vendiendo el producto haciendo creer al consumidor o usuario que se trata de un producto original. Así mismo se fomenta el retraso de innovación del país y recuperación económica por afectar a muchos sectores de la economía.

Derecho de la Competencia: (Afecta a toda la sociedad: consumidores, vendedores, empresarios, productores, derechos de los trabajadores, servicios sociales, etc.)

Es el derecho que busca promover la competencia justa entre las empresas existentes en el mercado, y fomentar la buena calidad de bienes y servicios al menor precio posible, garantizando una estructura de mercado eficiente.

Este derecho protege tanto a las empresas competidoras como a los consumidores y usuarios, y el comercio de productos falsificados perjudica gravemente a la competencia, mermando los derechos de todos y constituyendo así un acto de competencia desleal. Se reputa desleal todo comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe en sentido objetivo, quedando protegidos los intereses tanto de los competidores como de los consumidores. El requisito de la buena fe objetiva son los imperativos éticos que la conciencia social exige en un momento determinado.

Por ello, al adquirir productos no originales conscientemente se fomentan prácticas desleales por parte aquellas personas que prefieren vender productos no originales o copiar perjudicando a aquellas personas que buscan ofrecer productos y servicios originales, distintos, con personalidad, carácter y de calidad, o que simplemente buscan ser honestos en su profesión y contribuyen socialmente de la manera establecida por la ley.