PRODUCTOS

JUGUETES

En España, cerca del 33% de los juguetes son falsos, según datos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.  Se trata de imitaciones que no cumplen necesariamente las normas de seguridad legalmente establecidas, constituye un problema creciente en Europa y supone un grave peligro para los más pequeños.

Los juguetes originales son productos homologados que han pasado unos controles de calidad obligatorios y unos requisitos concretos de seguridad, con el fin de que el producto adquirido esté compuesto de materiales adecuados para la salud y la seguridad de los niños.

Las empresas falsificadoras no tienen reparo en incumplir este tipo de normas con el objetivo de ofrecer productos a precios más bajos, por lo que hay que tener especial cuidado a la hora de adquirir juguetes.

COMPRAR UN JUGUETE FALSO SIGNIFICA PONER EN RIESGO LA SALUD Y LA SEGURIDAD DE LOS PEQUEÑOS. ÉSTOS PUEDEN CONTENER PIEZAS PEQUEÑAS, SUSTANCIAS TÓXICAS O MATERIALES PELIGROSOS QUE PUEDEN PRODUCIR CORTES, O INFECCIONES E INTOXICACIONES AL ENTRAR EN CONTACTO CON LA BOCA, LLEGANDO A CONSTITUIR LESIONES GRAVES, Y EN OCASIONES LA MUERTE DEL MENOR.

CÓMO DETECTAR UN JUGUETE FALSO

Es muy importante saber diferenciar un juguete original de uno de imitación, ya que, además de suponer un grave riesgo para el menor, acarrea costes económicos y personales de los que no se hacen responsables los fabricantes fraudulentos.

Un producto original debe reunir las siguientes características:

  • Tener un envase de óptima calidad con una impresión clara y definida, incluyendo una descripción de la empresa responsable de la fabricación del producto así como su origen y mercado de comercialización;
  • Incluir un gráfico de la edad o intervalos de edades recomendadas para la utilización del producto;
  • Incluir el marcado "CE", que representa la conformidad del producto con los requisitos de seguridad establecidos en la legislación comunitaria;
  • Tener unos rígidos estándares de diseño, de materiales utilizados, de costuras y terminaciones, evitando aquellos componentes con fácil desprendimiento y pinturas tóxicas, entre otras;
  • Incluir el rotulado y el manual de uso en castellano.

Asimismo, hay que evitar la compra de productos que reúnan alguna de estas características:

  • Que el producto sea visiblemente e inferior en calidad en comparación con el juguete imitado
  • Que el precio del juguete sea notablemente inferior al precio del artículo en el resto de establecimientos 
  • Que los envases omitan información acerca del país de origen, fabricante, intervalos de edad recomendada
  • Que los diseños y colores sean toscos y faltos de detalle
  • Que carezcan de la rotulación y de las etiquetas que acompañan a los juguetes originales
  • Que el artículo no se venda en puntos de venta y tiendas autorizadas
  • Que incluyan tornillos y piezas fácilmente desprendibles
  • Que el envase presente un sellado deficiente o una mala calidad
  • Que las materias primas presenten una baja calidad o deficiencias en sus diseños y terminaciones
  • Que combinen diseños, imágenes, marcas y colores de distintas licencias
  • Que presenten idiomas en la rotulación que sean distintos al castellano, impidiendo la correcta comprensión de la información proporcionada

CÓNSECUENCIAS ECONOMICAS DE  LA COMPRA DE JUGUETES  NO ORIGINALES

El problema de las imitaciones de juguetes es que sus diferencias de diseño, color, forma o cantidad con respecto del producto original pueden hacer eludir la responsabilidad a los intermediarios comerciales.

Estas diferencias son suficientes para que el consumidor pueda distinguir sin necesidad de emplear diligencias profesionales entre los juguetes genuinos y las copias fraudulentas.

LA ADQUISICIÓN DE JUGUETES FALSIFICADOS ADEMÁS DE UN GRAVE RIESGO PARA EL MENOR, SUPONE LA PÉRDIDA DE CUALQUIER DERECHO QUE EL CONSUMIDOR PUDIERA RECLAMAR POR DEFECTOS DE LOS MISMOS. AL TRATARSE DE FABRICACIONES FRAUDULENTAS, SE HACE INVIABLE LA EXIGENCIA DE RESPONSABILIDAD CIVIL POR DAÑOS Y PERJUICIOS.

El etiquetado de estos productos presenta deficiencias incumpliendo los requisitos exigibles de acuerdo a la legislación vigente que obliga a que las etiquetas contengan las advertencias y las correspondientes instrucciones cuando éstas sean necesarias, para alertar a los usuarios y a los supervisores de los menores de los peligros inherentes al producto y los riesgos de daños que entrañe su uso, así como la indicación de la forma de evitarlos, al menos en castellano.

RESPONSABILIDAD DEL VENDEDOR

El comerciante que pone a la venta un juguete siempre es responsable de:

  • La comprobación del mismo y de que cumple las exigencias generales y particulares de seguridad previstas en la normativa aplicable, retirándolo si cree que el juguete no cumple con los requisitos básicos de seguridad y los que hacen referencia a las propiedades físicas y mecánicas del producto (resistencia mecánica, bordes, diseño, dimensiones, salientes, cuerdas), inflamabilidad, propiedades químicas y eléctricas, temperatura que pueden alcanzar, higiene y radioactividad.
  • Debe comprobar que el fabricante haya respetado los requisitos e indicaciones en el juguete del número de tipo, lote, serie, modelo, u otro elemento que permita su identificación, y que tanto el fabricante como en su caso los importadores hayan indicado su nombre, nombre comercial registrado o marca comercial registrada y dirección de contacto en el juguete (cuando el tamaño o naturaleza del juguete no lo permita, la información figurará en el embalaje o documento que acompañe el juguete).
  • Ha de informar al fabricante y a la autoridad de vigilancia del mercado correspondiente cuando el juguete a comercializar presente un riesgo de cualquier tipo.
  • Tiene prohibido comercializar juguetes que contengan  determinados materiales y sustancias, como los azoicos, benceno, ftalato en determinadas cantidades y algunas maderas tratadas.
  • Debe mantener la documentación necesaria para averiguar el origen de los productos y la identidad de los proveedores durante el plazo de 3 años desde que se agotaron las existencias de los productos y proporcionar la documentación a la autoridad de vigilancia del mercado.

RESPONSABILIDAD DEL FABRICANTE

Si el usuario perjudicado sufre daños o perjuicios causados por el juguete tiene derecho a ser indemnizado por daños y perjuicios tanto personales como materiales. El usuario puede reclamarle a éste y ejercitar las acciones contractuales por saneamiento o incumplimiento contractual.

Los fabricantes de productos son directamente responsables de dichos productos y el consumidor tiene derecho a exigirles directamente la responsabilidad por daños y perjuicios derivados del producto defectuoso.

LOS GRUPOS Y ORGANIZACIONES DEDICADOS A LA FABRICACIÓN Y PRODUCCIÓN DE ARTÍCULOS FRAUDULENTOS NO RESPONDEN DE LAS OBLIGACIONES QUE LES CORRESPONDEN EN TÉRMINOS DE GARANTÍAS Y RESPONSABILIDAD, POR LO QUE EL CONSUMIDOR NO SE VERÍA RESARCIDO SI SE DIRIGE DIRECTAMENTE CONTRA EL FABRICANTE.

En lo que respecta al vendedor, éste tiene que cumplir una serie de garantías que, en caso de incumplimiento, dan derecho al consumidor al ejercicio de las acciones pertinentes.