El presente proyecto ha sido subvencionado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad/ Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, siendo su contenido responsabilidad exclusiva de ASGECO

Introducción

Las falsificaciones no son un fenómeno nuevo en el comercio, pero en los últimos tiempos se ha pasado de un comercio local a una escala internacional produciéndose una deslocalización de la producción y un crecimiento exponencial de la aparición de falsificaciones, copias ilegales de diferentes productos, piratería y comercio ilegal.

Los consumidores, de forma consciente o inconsciente, colaboran con el desarrollo de estas actividades, llegando en algunos casos a poner en riesgo su seguridad, su salud y su vida como es el caso de los medicamentos fraudulentos, o productos que por no ser originales escapan a las medidas de control que garantizan su seguridad. Pero además la adquisición de dichos productos conlleva también unos gravísimos efectos socio económicos que afectan a grandes magnitudes de nuestra economía y estructura social.

COMO CONSUMIDORES Y USUARIOS, TENEMOS DERECHOS PERO TAMBIÉN OBLIGACIONES. LA ADQUISICIÓN DE CUALQUIER PRODUCTO O SERVICIO CONLLEVA LA ACEPTACIÓN IMPLÍCITA DE LOS MÉTODOS, MATERIALES Y ESTÁNDARES DE CALIDAD CON LOS QUE HA SIDO PRODUCIDO Y DISTRIBUIDO. PARA PODER REALIZAR UNA COMPRA RESPONSABLE DEBERÍAMOS CONOCER QUIÉN Y QUÉ HAY DETRÁS DE LOS PRODUCTOS FALSIFICADOS.

Cifras Generales

Según datos de la Comisión Europea, en el año 2012 se incautaron en las fronteras de los países de la UE 40 millones de productos falsos, por un valor de cerca de 1000 millones de euros. En el ámbito nacional, entre los meses de enero y junio de ese mismo año, la Agencia Tributaria interceptó 1,54 millones de productos falsificados por valor de 190 millones de euros. En 2013 se intervinieron, sólo en España, más de dos millones de productos falsificados que alcanzaron un valor de 230 millones de euros.

El problema principal es que se ponen a la venta copias, imitaciones y falsificaciones, a precios muy por debajo del de los originales, porque hay consumidores y usuarios que quieren adquirir ese tipo de productos pero no pagar su coste. La gran mayoría son conocedores de su falta de originalidad, y al adquirirlos sólo toman en consideración el factor económico ignorando los graves riesgos para la salud y los problemas económicos-sociales que éstos pueden entrañar.

Se estima que el 12.4% de los españoles compra, de forma voluntaria, productos falsificados, pero existe otro 15% que adquieren productos falsos sin tener conocimiento de su origen fraudulento. La rápida proliferación de estas mercancías hace que sean muy difíciles de perseguir, y cada vez son más las organizaciones que se lucran ilícitamente, ya sea por desconocimiento de los consumidores, que creen estar adquiriendo bienes originales por un precio similar a los mismos, o por falta de concienciación en cuanto a los perjuicios socioeconómicos que conllevan la compra de productos falsificados.

Sectores

La Falsificación, copia e imitación afecta a prácticamente todos los sectores y productos de consumo desde medicamentos, cigarrillos, recambios de automóvil, material electrónico, alimentos, juguetes, productos de belleza, ropa, cosmética e incluso componentes de aviones, hasta el tradicional sector de la moda y el lujo, el más afectado, con el 54% de los productos falsos detectados en el mercado.

Es por ello que, en este espacio, y a través de sectores tales como Medicamentos, Juguetes, Talleres y Cosmética vamos a poner de manifiesto los problemas, consecuencias, riegos y efectos menos percibidos tanto para el propio consumidor como para toda la sociedad en conjunto.

Consumir Original

La lucha contra los productos falsificados y en general aquellos contrarios a la propiedad industrial empieza por la concienciación de los consumidores. No se puede obviar la responsabilidad conjunta que hace que se adquieran productos falsos, copias o imitaciones.

Los consumidores deben conocer que detrás de un producto falso hay una serie de redes ilegales que se aprovechan de su falta de conocimiento, consciente o inconsciente, de las posibles consecuencias y perjuicios para su salud y la seguridad que su adquisición puede ocasionar. Por ello, es muy importante que al consumir se adopte una actitud activa de información.

Conocer las características de los productos originales con el fin de poder distinguirlos de los falsificados, así como cuáles son los puntos de venta autorizados, es la mejor garantía para evitar la compra de artículos ilícitos.

El consumidor debe informarse y ser consciente de lo que significa que detrás del producto haya redes ilegales, o mafias, así como de las consecuencias para la economía de su ciudad y la destrucción de trabajos que suponen comprar estos productos.

Canales de Distribución

Los canales de distribución se reconocían más fácilmente cuando el comercio tenía una escala más local, pudiendo encontrar este tipo de productos en mercadillos ambulantes y comercios no autorizados, pero con la internacionalización, el acceso a las nuevas tecnologías y el desarrollo del comercio electrónico cualquier persona puede acceder a un amplio abanico de productos con gran facilidad. Esta mejora en la experiencia de compra tiene otra cara, el crecimiento y dispersión de los canales de distribución con la consiguiente dificultad de control y supervisión.

Las redes de falsificadores y las organizaciones del crimen organizado acceden sin ninguna dificultad a estos canales con el objetivo de vender productos falsos a consumidores y usuarios cada vez más desprotegidos. Lo que antes era un mercado sumergido que operaba exclusivamente en canales ilegítimos donde los usuarios podían reconocer fácilmente la falsedad de los productos, se ha transformado en una sofisticada red de falsificadores que operan en todo el comercio internacional, haciéndose pasar por distribuidores autorizados.

Consecuencias Directas para el Consumidor

Con la adquisición de de falsificaciones y productos cuyo origen desconocemos, perdemos los derechos que como consumidores tenemos con respecto a garantías de uso y seguridad de los productos. Estos productos pueden producir daños irreparables en la salud de los consumidores, llegando incluso, en ocasiones, a provocar la muerte de quienes los utilizan.

Riesgos para la Salud

Las falsificaciones, imitaciones y copias constituyen un grave peligro para la salud y la seguridad de los consumidores. Estas mercancías se elaboran en serie en fábricas sin licencia y sin ningún tipo de control sanitario, sin estándares de calidad, con materiales de mala calidad o que pueden haber sido prohibidos en la Unión Europea, y en el caso de los medicamentos sin los principios activos propios del producto. Los materiales e ingredientes son reemplazados por sustancias no reguladas y, a menudo, perjudiciales para la salud.

Perjuicios Económicos

La adquisición de productos falsos o de imitación afecta también económicamente al consumidor ya que se hace inviable cualquier tipo de exigencia en cuanto a garantías, reparaciones y lo más importante al resarcimiento y responsabilidad en caso de que el producto ocasione algún daño y/o perjuicio.

Cuando se trata de productos adquiridos a través de Internet, los usuarios no son conscientes, en muchas ocasiones, de la naturaleza falsa o de imitación del producto, ya que en ocasiones el precio y la imagen son muy similares a los originales, dando la aparente sensación de haber encontrado una oferta.

La compra de productos falsos o de imitación a través del e-commerce es fácilmente evitable, utilizando únicamente las tiendas oficiales online de las marcas reputadas y no comprando los productos que presenten descuentos más atractivos de lo habitual. Es importante que antes de su adquisición, en especial si hay dudas, informarse sobre la reputación del sitio web, la localización de la empresa, la fiabilidad del contrato y las condiciones generales de contratación. También es muy recomendable conocer las opiniones de otros usuarios y contrastar sus experiencias.

Si hay dudas sobre un sitio web o sobre sus productos, lo mejor es consultar a la propia marca, a la autoridades competentes o las Asociaciones de Consumidores.

Responsabilidad Social del Consumidor

La compra de este tipo de productos tiene más consecuencias de las que pudieran pensarse a priori.

La adquisición de un producto o servicio conlleva, por parte del consumidor, una aceptación implícita de los métodos y materiales con los que ha sido producido y distribuido. Es por ello que el consumidor tiene obligación de informarse no sólo sobre lo que está adquiriendo sino de la responsabilidad en la que incurre al adquirir, conscientemente, un producto falso o de imitación.

Habitualmente el consumidor tiende a minimizar las consecuencias de estos comportamientos pensando que, sólo perjudican a marcas famosas y grandes corporaciones que disfrutan de holgados beneficios sin embargo no analiza de forma real todo lo que ello implica y la responsabilidad en la que él mismo incurre. Al no adquirir productos originales:

  • Se contribuye a la destrucción de los puestos de trabajo que se generan con la fabricación, distribución y venta de un producto original.
  • Incide en una menor recaudación vía impuestos, lo que repercute en el deterioro de los servicios sociales o de interés general.
  • Se frena dramáticamente la inversión en I+D.
  • Dificulta que empresarios y empresas puedan subsistir.
  • Ayuda a perpetuar condiciones laborales indeseables e incluso infrahumanas.
  • Contribuye a fomentar y financiar redes del crimen organizado.

Infórmate de forma completa en la sección “Consecuencias socio-económicas

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