CONSECUENCIAS SOCIOECONÓMICAS

La adquisición de productos no originales, o no autorizados, además de tener un grave impacto en los derechos, tanto propios como de terceros, tiene un importantísimo impacto social y económico en ámbitos tan distintos como son, entre otros,  la salud, la seguridad, el empleo y la explotación laboral, el medioambiente. El impacto es tan grande que se ha establecido el 8 de Junio como el Día Mundial ante la falsificación.

Los principales beneficiados de todo el comercio de falsificaciones, imitaciones y copias no son "los bolsillos" de los consumidores, sino las mafias y redes de crimen organizado.  Para este tipo de redes con negocios menos visibles, la producción y distribución de productos falsificados presenta un negocio de bajo riesgo y alta rentabilidad. La falsificación alimenta las actividades de blanqueo de dinero y propicia la corrupción".

Todo producto falso, por lo general, tiene detrás una red criminal que fomenta la explotación laboral de personas y menores tanto en la creación, distribución y venta, como el tráfico ilícito de inmigrantes: "Los trabajadores inmigrantes irregulares son obligados a vender mercancías falsificadas para pagar las deudas en que incurrieron con sus traficantes", asegura la ONU en uno de sus comunicados de alerta en la compra de productos falsificados.

Los falsificadores utilizan métodos muy flexibles para imitar los productos y evitar su detección, y los Ordenamientos Jurídicos Internos son muy diversos en temas de falsificación y piratería, por lo que estas redes criminales pueden sortear fácilmente la represión de sus conductas y aprovecharse de la globalización del mercado y de la disparidad de legislaciones para llevar a cabo sus actividades sin ser condenadas.

Por ello, como consumidores, debemos ser responsables de qué compramos y a quién se lo compramos para evitar fomentar prácticas ilegales y la financiación de mafias y ser conscientes de que el comercio de productos falsificados provoca efectos tales como:

  • Destrucción de la producción: los productos falsificados desincentivan la producción de aquellas empresas que se ven directamente afectadas por el producto falsificado, ya que parte de la demanda de mercado de esas empresas se pierde a favor de los productos falsos, por lo que pierden oportunidades de venta, así como las pérdidas derivadas de los impuestos para el Estado.
  • Destrucción del empleo: la falsificación tiene un importante impacto en los empleos del sector, ya que el perjuicio que supone en términos de producción y en la disminución de las ventas de las empresas provocan cada vez más la inevitable destrucción puestos de trabajo.
  • Aumento de los costes sociales: los países que sufren el comercio de productos falsificados peligrosos ven aumentar considerablemente los costes sociales asociados a las lesiones y fallecimientos producidos por estos productos.
  • Pérdida de inversión extranjera: los países afectados por la falsificación de productos ven disminuir considerablemente el número de fabricantes reputados dispuestos a invertir y fabricar en dichos países, lo que tiene como consecuencia un desarrollo económico mucho más lento.
  • Financiación del crimen organizado: aunque la falsificación pueda ser percibida en un principio como una actividad delictiva menor, ésta puede estar vinculada directamente con el crimen organizado internacional, y la compra de este tipo de productos puede contribuir a financiar otras actividades delictivas de trascendencia internacional.

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