CIFRAS GENERALES

Según datos de la Comisión Europea, en el año 2012 se incautaron en las fronteras de los países de la UE 40 millones de productos falsos, por un valor de cerca de 1000 millones de euros. En el ámbito nacional, entre los meses de enero y junio de ese mismo año, la Agencia Tributaria interceptó 1,54 millones de productos falsificados por valor de 190 millones de euros. En 2013 se intervinieron, sólo en España, más de dos millones de productos falsificados que alcanzaron un valor de 230 millones de euros.

El problema principal es que se ponen a la venta copias, imitaciones y falsificaciones, a precios muy por debajo del de los originales,  porque hay consumidores y usuarios que quieren adquirir ese tipo de productos pero no pagar su coste. La gran mayoría son conocedores de su falta de originalidad, y al adquirirlos sólo toman en consideración el factor económico ignorando los graves riesgos para la salud y los problemas económicos-sociales que éstos pueden entrañar.

Se estima que el 12.4% de los españoles compra, de forma voluntaria, productos falsificados, pero existe otro 15% que adquieren productos falsos sin tener conocimiento de su origen fraudulento. La rápida proliferación de estas mercancías hace que sean muy difíciles de perseguir, y cada vez son más las organizaciones que se lucran ilícitamente, ya sea por  desconocimiento de los consumidores, que creen estar adquiriendo bienes originales por un precio similar a los mismos, o por falta de concienciación en cuanto a los perjuicios socioeconómicos que conllevan la compra de productos falsificados.