CANALES DE DISTRIBUCIÓN

Los canales de distribución se reconocían más fácilmente cuando el comercio tenía una escala más local, pudiendo encontrar este tipo de productos en mercadillos ambulantes y comercios no autorizados, pero con la internacionalización, el acceso a las nuevas tecnologías y el desarrollo del comercio electrónico cualquier persona puede acceder a un amplio abanico de productos con gran facilidad. Esta mejora en la experiencia de compra tiene otra cara, el crecimiento y dispersión de los canales de distribución con la consiguiente dificultad de control y supervisión.

Las redes de falsificadores y las organizaciones del crimen organizado acceden sin ninguna dificultad a estos canales con el objetivo de vender productos falsos a consumidores y usuarios cada vez más desprotegidos. Lo que antes era un mercado sumergido que operaba exclusivamente en canales ilegítimos donde los usuarios podían reconocer fácilmente la falsedad de los productos, se ha transformado en una sofisticada red de falsificadores que operan en todo el comercio internacional, haciéndose pasar por distribuidores autorizados.