ADRs

La resolución de conflictos en cualquier ámbito, y en especial en consumo, supone una parte importante de las relaciones entre consumidores y empresarios. Es por ello que la búsqueda de sistemas sencillos, prácticos y asequibles para resolver las controversias que puedan surgir, en esas relaciones, resulta primordial importancia.

El sistema judicial, debido a su saturación y a la espectacular subida de tasas, queda cada vez más alejado del alcance de los consumidores ya que los conflictos que surgen, habitualmente, son de escasa cuantía o están referidos a reclamaciones que los Servicios de Atención al Cliente no han sido capaces de resolver, por lo que, en estos casos, resulta totalmente desaconsejable acudir a esta vía.

Ante esta problemática los sistemas alternativos de resolución de conflictos se revelan como una vía más rápida, sencilla y económica de resolver los conflictos en materia de Consumo.

Destacan entre ellos tres sistemas: el arbitraje, la mediación y la conciliación, si bien también hay otros, tradicionalmente muy utilizados, como son la negociación y la transacción. Las diferencias entre ellos vienen referidas tanto al proceso en sí como a sus resultados, dependiendo de si la solución viene impuesta o se llega a ella a través del consenso.

Características

Bajo la denominación ADR se recogen múltiples figuras cuyas diferencias no siempre son conocidas, pero, en cualquiera de los casos, destacan unas características comunes a todas ellas:

Voluntariedad: Son las partes quienes deciden acudir a estos sistemas para resolver sus conflictos sin necesidad de acudir a los Tribunales. La decisión sobre qué ADR elegir es fundamental ya que dependiendo del sistema elegido la resolución adoptada puede poner fin a la posibilidad de acudir a la vía judicial o no.

Carácter alternativo a los Tribunales: La justicia y métodos tradicionales de resolución de conflictos están muy saturados y tras el establecimiento de unas elevadas tasas judiciales, se impone el uso de sistemas más accesibles y asequibles para las reclamaciones de consumo de escasa cuantía. Así, estos sistemas alternativos y/o complementarios a la vía judicial buscan resolver conflictos y garantizar el acceso de los consumidores a la justicia más allá de los Tribunales.

Dependiendo del sistema que se elija se puede poner fin a la posibilidad de acudir a los tribunales eligiendo una vía alternativa -arbitraje-, o bien puede escoger una vía complementaria que, en caso de no llegar a un acuerdo, no cierra la posibilidad de acudir a la vía judicial.

Economía: Muchos consumidores no pueden gozar de un verdadero acceso a la justicia ante la imposibilidad de costearse un juicio o una defensa adecuada. Los ADR son más económicos o incluso gratuitos para los conflictos de consumo. De esta manera se garantiza que los consumidores puedan defender sus derechos e intereses frente a prácticas poco adecuadas de las empresas.

Sin necesidad de Abogado ni procurador: Independientemente del ADR escogido, no se requieren formalidades específicas y no hay necesidad de encargar la defensa de los intereses a un abogado. Los interesados acuden personalmente y exponen con sus propias palabras los hechos, sus motivaciones y pretensiones. De esta manera, se hace más accesible la resolución del conflicto, se fomenta el dialogo y refuerza el conocimiento de los derechos y obligaciones de cada una de las partes.

Lo acordado vincula a las partes: Puede ser a través de un Laudo cuyo cumplimiento es obligatorio, o mediante un acta que refleje los compromisos a los que se han llegado y que tiene carácter contractual. Si el acta se eleva a escritura pública tiene carácter ejecutivo.

Interviene un tercero imparcial: las partes acuden a un tercero imparcial para que decida o les ayude a acercar posiciones con el objetivo de poner fin al conflicto ya sea por imposición de una solución –arbitraje- o por acuerdo entre las partes no impuesta –mediación y conciliación-.