ALTERNATIVE DISPUTE RESOLUTION

ADR es el término de ALTERNATIVE DISPUTE RESOLUTION, usado en la regulación europea y traducido al español por sistemas alternativos de resolución de conflictos.

Estos sistemas se plantean como alternativas al tradicional proceso judicial. Así se trata no sólo de descongestionar unos Tribunales saturados, sino de buscar un sistema más económico que resuelva los conflictos sin dilatarse en el tiempo.

Su carácter extrajudicial, ya se entiendan como alternativos o complementarios, asegura la posibilidad de resolver conflictos ente distintas partes sin necesidad de acudir a los tribunales, bien a través de acuerdos de obligado cumplimiento o, sin serlo, con garantías de su cumplimiento.

Los ADR toman especial relevancia tras la  subida de tasas para el acceso a la justicia, cuyos precios prácticamente anulan la posibilidad de acudir a los tribunales por asuntos de escasa cuantía lo cual perjudica seriamente al consumidor que no puede ejercer la defensa de sus derechos al ser, en muchas ocasiones, la cuantía de su reclamación inferior al importe de las tasas a las que tiene que hacer frente. Por ello, no deben excluir la posibilidad de acceso a la tutela judicial a través de juzgados, pero sí ser una alternativa a la que acudir antes de plantearse una eventual demanda.

Los ADR son perfectos para descongestionar el atasco de los tribunales y el sistema arbitral, en aquellos casos de cuantías inferiores en las que las partes están dispuestas a negociar una solución y llegar a un acuerdo, así como para resolver  problemas en los que las circunstancias sociales deben adquirir una especial importancia.

Dentro de estos sistemas se integran distintos tipos de alternativas voluntarias y extrajudiciales para resolver conflictos, siendo su resolución, que dependerá del sistema elegido por las partes, impuesta y de obligado cumplimiento, o consensuada y vinculante.

Tradicionalmente en España el consumidor ha podido acudir al sistema arbitral para que se imponga una solución al problema surgido con la empresa, a través de un laudo de obligado cumplimiento emitido por el Colegio Arbitral. Pero con este sistema además de cerrarse la vía judicial en caso de no estar conforme con el laudo, el consumidor se enfrenta a un problema cuando la empresa no está adherida a arbitraje.

Por ello, la Mediación se destaca como una opción complementaria al arbitraje de consumo y a la vía judicial. A través de ella, las personas acuden a un proceso en el que además de encontrar soluciones satisfactorias y consensuadas son asistidos en todo momento por un mediador imparcial que no impone soluciones, sino que facilita el diálogo y promueve la comprensión entre las partes en conflicto.

Con estos sistemas el consumidor amplía y refuerza los mecanismos  de defensa de sus intereses y potencia su capacidad de diálogo para la resolución de sus propios conflictos en un ambiente imparcial y a través de un tercero, ya sea institución o persona, que acerca posiciones para llegar a un acuerdo sin ningún tipo de fuerza ni  imposición. Es por ello que tanto empresarios como consumidores deben conocer cuáles son los sistemas ADR para poder acudir a unos u otros a la hora de solucionar sus problemas y conflictos en materia de consumo.